90. Por lo general cuando vuelvo tarde en el subte, está el muchacho de la guitarra. Toca un repertorio clásico y popular de muy alto nivel. A esa hora casi todos son estudiantes, vuelven de la facultad, hace rato que cerraron los negocios y las oficinas. Se ven todas caras jóvenes escuchando, concentrados. Lástima que a veces el ruido de los viejos vagones se mete dentro de la música y ya no parece música. Es la ciudad la que en realidad la que se mete dentro de la música con su disonancia. Aunque pensándolo mejor Piazzolla logró meter a la ciudad dentro de la música sin que la música dejara de ser música y este muchacho interpreta a Piazzolla estupendamente. Hay algo raro en esos viajes nocturnos, con el último de los trenes, son como la hora de siesta cuando había siesta, un espacio fuera del tiempo y con Piazzolla entramos todos en la quinta dimensión. ...
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By Irma Verolín
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83. Sucursal de banco, tres y media de la tarde. Me llevo un libro para leer, el último ensayo de Colombres publicado por Colihue. Entro en un estado de ensoñación y el texto, de por sí lírico, me lleva a garabatear algunos poemas. Una niña gira y gira, me hace pensar muchas cosas, mi primer libro se tituló “Hay una nena que gira”, dice por ahí: “La nena da vueltas y vueltas como si ella misma fuera un mundo sobre el que se apoyan otros pies”. A los chicos les gusta girar, a los chicos les gustan las escaleras, me digo con cierto asombro. Tarda horrores en llegar mi turno. Cuando llega voy corriendo dando saltitos hasta la caja. La empleada me dice del otro lado del vidrio, del otro lado del mostrador: “Estoy muy cansada”. Me lo dice como una especie de expiación. “Consuélese, va a tener cuatro días de feriado largo”, le digo. “Ay no, después lo que viene es aterrador, la gente me va a cansar mucho más”, me contesta. “No piense ahora en el martes”, le digo. Brumosamente la imagen ...
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By Irma Verolín
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76. Paso por la verdulería y digo: ¿Pomelos? (después me di cuenta que dije “¿pomelos? con un tono de incredulidad o cierta incertidumbre metafísica como si hubiese querido decir “Ábrete sésamo” o cosa por el estilo). El verdulero hace un gesto de disgusto o perplejidad o vaya a saber qué para luego decir: No, no tengo, salen fortunas. (¿? ¡!) ¿Qué me quiso decir? ¿Un ojo de la cara o un diamante por un kilo de pomelos? Nadie niega la inflación pero elevar el precio de los pomelos al de una fortuna me pareció demasiado. Me acordé que este era el mismo verdulero que semanas atrás había tenido ideas extravagantes para huir de la ola de calor… Seguí caminando con cierto desconsuelo. Algo no estaba bien, la situación me había arrinconado en un intríngulis porque en el fondo toda fruta, cualquier fruta es un símbolo del paraíso y yo había sido expulsada de buenas a primeras por culpa del ministro de economía. Publicado en Facebook en fecha impreci...
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69. El otoño es puro viento y estos primeros fríos empujan a mis gatos a buscar fragmentos de sol que entran por las ventanas. En estos días suelen pasar las tardes aquí, en el estudio. A las hojas que vuelan con inconstancia las confunden con mariposas y hacen temblar sus bigotes y mueven sus patas hacia el vidrio, muy emocionados. Qué suerte que tienen mis gatos, ven un mundo lleno de imaginación. Shanti y Prema Publicado en Facebook 2-6-15 .................................................. 70. ALMA CIRUJA: Encuentro cosas en la calle y las traigo para mi casa. Cuando salgo a caminar se producen estos encuentros, a veces son objetos para reciclar, a veces para tirar (las recojo, las guardo y después no sé qué hacer con ellos). Tengo sillas que pinté, mesas, floreritos, libros, por supuesto. Soy un a...