1.

Alguna vez en un futuro que yo imagino muy lejano, alguien encontrará una bolsa de nylon y la mirará extrañado. ¿De dónde salió este material transparente, con ese olor tan raro? Será casi lo mismo que  para nosotros ahora pensar en un dinosaurio. Esa bolsa hecha con lo que convertido en petróleo fue restos de dinosaurio hablará de lo ausente, de lo mágico, de lo inesperado. Bolsas que parecen hechas de aire, que el viento tan fácilmente suelta a volar nos remiten a una antigüedad de cuerpos enormes en un planeta sin humanos. Pero todo continuará en el aire donde esa misma bolsa vuela, está en nuestra memoria colectiva, nada desaparece.


Publicado en Facebook en fecha imprecisa

......................................................................................................................................................................

2.

La costura y el paso del tiempo se llevan bien. Hundir la aguja, hacerla aflorar, seguir el deslizamiento del hilo en la trama espesa de la tela: un tránsito que pide paciencia y voluntad. Las mujeres estamos hechas para esto, desde el principio nos conectamos con ese transcurrir por razones biológicas y por tantas otras. Hace poco mi amiga Nora me dijo: Necesito dedicarme a la costura en ciertas épocas del año. Y ahí me di cuenta de que a mí me pasa lo mismo. Hay algo componedor en este quehacer ancestral que de pronto me retrotrae a mi abuela y a las clases de bordado con las monjas con su sello de anacrónico romanticismo. Son blandas las telas, su contacto nos distancia de la pura velocidad, de esa hambre de nada que empuja a la gente a salirse de su eje. ¡Eso justamente! Coser es anclarse en el propio eje. 

Publicado en Facebook 17-12-25


................................................................................................................................................................................


3.

Mi principal adicción ya no es mirarme en el espejo. Tampoco juego al ajedrez, he dejado de ser joven y no me sobra el tiempo. Ni hablar de los deportes: nunca me gustaron, además ahora las piernas apenas me responden como deberían. Y por si fuera poco me cansé de hacer artesanías. Solo me queda el lenguaje, demasiado y suficiente, claro que a veces el lenguaje no sabe qué hacer conmigo, ese es el problema. De todos modos esta clase de romances no se termina nunca, en cuestión de romances siempre se me impuso el modo del tironeo, menos mal que el lenguaje está bien al tanto de este peliagudo asunto en mi biografía. 



                                        Publicado en Faceboo 7 -10 -25


....................................................................................................................................................

4. 

Encontré esta foto. Yo con 16 años. Detalles: las uñas cortas porque estudiaba guitarra clásica. El uniforme de la escuela de monjas, corbata azul con el escudo del colegio, pollera plisada y rigurosa camisa blanca (faltan la boina, el saco y el gabán  de riguroso azul profundo y el guardapolvo blanco). El reloj pulsera debía ser así de diminuto. Y eso hace pensar, eran los sesenta, todo vértigo, sólo presente, el presente absoluto encarnado en los jóvenes se tragaban el mundo. En mi regazo “El cantar del Mío Cid”, lectura obligatoria, la silla es de plástico, última moda para la cocina en aquellos años. Apoyada con el marco de la puerta de mi habitación de la casa antigua, a dos hojas con banderola (todavía puedo recordar el diseño de los vidrios de aquella banderola). Yo entonces era muy seria y leía con la misma seriedad a Santa Teresa de Jesús, no estaba en el mundo sino que vivía en un espacio paralelo. La vida tenía un trágico tono al que yo le agregaba la solemnidad de ciertas lecturas. Calculo que dos o tres meses atrás un pie humano había tocado la superficie blanda de la luna por primera vez.


Publicado en Facebook  8-12-14

...........................................................................................................

 5.

Decidí encarar el acto temerario de subirme a una balanza nuevamente. Y lo hice. Dios mío, qué depresión. Para colmo era una balanza electrónica.  Ya me iba caminando cabizbaja cuando otra señora, más gorda que yo, arremetió con la misma empresa. La miré desolada. De pronto la escuché exclamar: “¡Esta balanza anda mal!” “Sí- pensé yo-  eso, esta mujer tiene razón (sus palabras fueron un reparador acto de justicia)” “¿Por?”- pregunté escuetamente como si ahorrando palabras mi peso fuera a descender de golpe. “En la de otra farmacia da un kilo menos”- dijo ella con un brillo vengativo en los ojos. “¿Dónde, dónde?”´- pregunté con desesperación y emprendí la cobarde tarea de correr hacia la otra farmacia.  


                                                          Publicado en Facebook 16-12-14

.................................................................................

6.

Pensándolo bien, era muy graciosa mi abuela. Tenía prácticamente cien años y bajando su tono de voz me decía al oído. ¿Sabés que el portero del edifico me arrastra el ala? Yo fruncía el ceño. El portero tenía cuarenta años y francamente la frase “arrastrar el ala” estaba totalmente pasada de moda. Igual le contestaba: ¡No me digas, abuela! Qué descarada es la gente… Y a ella le brillaban los ojos.


                              Publicado en Facebook - fecha imprecisa

.....................................................................................

7.

Andaba cerca y me fui al barrio chino a comprar arroz y porotos y esas cosas. En la fila del cajero me puse a hablar con una mujer. ¿Vio? Esto es el paraíso, dije. Sí, para los vegetarianos. Ah, las dos somos vegetarianas: segunda maravilla del día. Intercambiamos algunas recetas y entonces la mujer me dijo: ¿Usted todavía no es vegana? Lanzazo al corazón. Jamás se e había ocurrido que natural e inexorablemente una cosa conducía con cierta fatalidad a la otra. Me acordé de aquello de que el imperialismo es la etapa superior del capitalismo, de que Sai Baba era algo así como la pesada del naturismo y pensé que no, que yo no aspiraba en realidad a ser vegana. Como muy poco huevo y casi nada de lácteos, le aclaré a la mujer. Entonces hablamos de los quesos y de los huevos pero algo en mí me hizo sentir que me había llevado materias a marzo o algo por el estilo. Cabe la pregunta de rigor: ¿el vegetarianismo es  acaso la etapa inferior del veganismo? 


 
                                            Publicado en Facebook 11-7.16


.....................................................................................



Comentarios

Entradas más populares de este blog